Baldur's Gate 2: Shadow of Amn
En la presente guía trazaremos un camino a seguir, un camino que tan solo representa una opción más, ya que una de las características más significativas de los buenos juegos de rol es que te dan libertad para escoger el camino que quieres recorrer. Puede que dejemos abandonado a alguien que precisara nuestra ayuda o puede incluso que despreciemos el auxilio de algún amable viajero. No obstante, hagamos lo que hagamos, será aquello que hayamos decidido hacer. Está
escrito en primera persona como la aventura personal que es, cada cual deberá
seguir el camino que crea apropiado y escribir por si mismo el libro épico de
sus aventuras. Empecé a tener control de mi mismo justo después de que una especie de brujo me lanzara una serie de hechizos que parecían formar parte de un macabro experimento. De repente saltó la voz de alarma, unos intrusos habían penetrado en la prisión. El hechicero que me torturaba salió de la sala con el objetivo de acabar con ellos mientras yo trataba de recuperar el aliento. Fue entonces cuando vi aparecer una chica llamada Imoen que me liberó de la celda en la que había permanecido recluido hasta ese momento. Su rostro no me resultó familiar, pero por lo visto ella si que sabía quién era yo. Una vez fuera me dirigí al norte de la sala y allí encontré a Minsc, un guerrero que acababa de ver como alguien muy querido por él perdía la vida frente a su celda, tratando de rescatarle. Era tal la impotencia que sentía que en un compulsivo alarde de rabia consiguió abrir su celda. Después acabó de hablar conmigo y se fue, probablemente no volvería a verle con vida. En la celda contigua encontré a Jaheira, que decía ser compañera mía de aventuras, pero mis lagunas de memoria tampoco me permitían recordarla. Yo e Imoen nos dirigimos entonces hasta una habitación contigua donde recogimos un buen puñado de armamento ignorando la presencia de un inofensivo golem. Una vez el grupo estaba equipado volvímos hasta donde estaba Jaheira y, después de liberarla, se unió a nuestro grupo, no sin advertirme antes de que fuera con cuidado. Había llegado el momento de adentrarse en el pasillo oeste. Después de acabar con un horrible monstruo volador nos topamos con una máquina eléctrica cuya utilidad desconozco aún. Al seguir avanzando nos cruzamos con un tal Aataqah que me llamó por mi nombre a la vez que me planteaba una extraña decisión de vida o muerte. Fuera cual fuera la respuesta que le diera sabía que su ataque se haría inevitable, así que no me anduve con rodeos y le contesté sin pensarlo. Su siguiente acción fue convertirse
en una especie de ogro; fue un combate algo reñido y después de vencerle, sin
llegar a matarle, me felicitó y desapareció. Fue entonces cuando seguimos
avanzando hasta adentrarnos en un pasillo dirección sur, al norte había una
sala con un golem al que di una piedra de activación que encontré un poco más
adelante. Gracias a esta piedra el golem pudo recuperar la movilidad y abrir
varias puertas que antes estaban cerradas; fue una gran idea hacerle creer que
era su master. A continuación fuimos hasta la biblioteca, donde cada cual pudo saciar su curiosidad gracias a las vastas dosis de información que había en ella. La verdad es que el tiempo apremiaba, así que apenas pudimos ojear ninguno de aquellos ilustres ejemplares. Seguimos entonces dirección sur este y, después de acabar con un enorme y deforme ser, encontramos un buen puñado de pociones de vida con las que recuperarnos un poco. Desde esa misma zona seguimos hacia el noroeste hasta lo que parecía ser un dormitorio vacío. A la derecha había una especie de descampado donde unas dríadas nos pidieron ayuda. Para liberarlas debíamos encontrar una serie de bellotas y dárselas a la reina hada al sur de Windspear Hills. Mi intención era hacer todo lo que pudiera para liberarlas, pero lo primero era encontrar la salida. Al avanzar por el descampado en dirección sur, nos encontramos con otra cámara vacía en la que encontramos la llave de un portal. Me parecía haber visto que en la anterior habitación había un pasillo algo sospechoso, así que volvimos hasta ella y, después de cruzarlo, vimos que la llave que acabábamos de conseguir encajaba a la perfección con el portal que acabábamos de hallar. Al cruzarlo nos encontramos con un tal Yoshimo que empezó a contarnos una serie de historias a las que apenas presté atención; mi objetivo primordial era salir de allí cuanto antes. Yoshimo se ofreció a unirse a nuestro grupo y, como me pareció un buen tipo, le permití acompañarnos en la huída. Había llegado el momento de seguir avanzando con paso firme y así lo hicimos. En la siguiente habitación había unos cuantos Mephits que morían si destruías unos portales que estaban a su lado. La verdad que aquella idea de destruir los portales había sido de Yohismo, esa fue la única cosa que llegué a entender de todo lo que hacía unos momentos me había estado contando. Una vez eliminados y vaciados los baúles, Jaheira reconoció frente a ella el cuerpo sin vida de su amado Khalid, aquellos fueron unos momentos de desesperación para todos, aunque al cabo de unos minutos la ¿tranquilidad¿ volvió al grupo y seguimos avanzando. Entramos entonces en la sala más cercana y vencimos a unos clones lanzando un ataque rápido dirigido contra el que se hallaba en el centro. Lo hicimos porqué sabíamos que si le dejábamos tiempo para respirar invocaría a algunas criaturas y lo que era un combate más o menos sencillo se convertiría en toda una odisea. Una vez eliminados, salimos por la puerta y entramos en la siguiente sala. Cruzamos el pasillo matando a los enemigos que se nos presentaban, atravesamos el puente y acabamos con los enemigos de la sala que había frente al puente. Sin pensarlo demasiado avanzamos por el primer pasillo de la derecha y escapamos de donde demonios fuera que estábamos recluidos. Nada más salir presencié una batalla mágica tras la cual unos hechiceros se llevaron al mago que nos tenía recluidos y a Imoen, alegando que había hecho un uso ilegal de la magia. Habíamos conseguido escapar, pero no podíamos seguir nuestro camino sin antes encontrar a Imoen, ese era ahora nuestro principal objetivo Estaba totalmente desorientado ante el nuevo rumbo que habían tomado las cosas, así que decidí que lo mejor que podíamos hacer era visitar la ciudad y avituallarnos, aunque finalmente lo único que hicimos fue vender algunas armas y gemas que habíamos recolectado durante nuestra huída. La ciudad no parecía ofrecer nada interesante, así que nos dirigimos hacía Slums para tratar de encontrar el camino que nos condujera a la liberación de Imoen. Una vez allí, nos encontramos con un tal Gaelan Bayle que decía tener información para nosotros. Lo seguimos hacia su casa y, una vez en ella, nos contó que conocía algunas personas que podrían rescatarla por el módico precio de 20.000 piezas de oro, cantidad que ni por asomo se acercaba a las 300 o cuatrocientas piezas que debíamos llevar encima por aquél entonces. Después de salir de aquella casa con la intención de conseguir el dinero necesario, nos encontramos con un chico que nos ofrecía trabajo si lo seguíamos hasta el Copper Coronet, donde hablamos con Nalia, que además de darnos algo de información, se unió al grupo. (Es muy importante tener en cuenta que dependiendo de nuestras acciones algún miembro puede abandonar el grupo si cree que nos comportamos de forma contrario a su forma de ser. Así pues, por ejemplo, si nos dedicamos a matar a unas cuantas personas del local que Nalia frecuenta, esta abandonará el grupo irremediablemente). También entablamos conversación con un tal Anomen que congenió con nuestros ideales y se unió a nosotros porqué también deseaba ser un defensor del bien. Después de visitar levemente la zona, nos dirigimos hasta Graveyard y allí nos encontramos con el espíritu de un niño que precisaba nuestra ayuda, solicitándonos que encontráramos su osito porqué sin él no podía dormir. Nos dijo que podríamos encontrarlo justamente en el Copper Coronet, así que volvimos sobre nuestros pasos y a medio camino nos vimos sorprendidos por un nutrido grupo de bandidos que no dudaron un instante en abalanzarse sobre nosotros. Fue un combate complicado debido a su número, pero gracias a una buena compenetración del grupo pudimos zafar su embestida con éxito. Finalmente conseguimos llegar hasta
el Copper Coronet y vimos como no podíamos acceder a la parte lateral del
edificio, un lugar bastante sospechoso. Al hablar con Lord Jierdan nos ofreció
10.000 piezas de oro si llevábamos a cabo un pequeño trabajo para él. Al visitar de nuevo la taberna nos encontramos con Minsc, aquél fiero guerrero que con la rabia que sentía había abierto su celda en aquella especie de prisión de la que habíamos conseguido escapar hacía poco. Lo mejor de todo fue que quiso unirse a nuestro grupo y yo no dudé un instante en aceptar su ayuda, estaba seguro que nos sería de una gran utilidad. Al hablar con el propietario de la taberna, un tal Lehtinam, y darle un puñado de monedas, nos dejó penetrar en las habitaciones laterales. En ellas nos encontramos con Madame Nin, que me ofreció su compañía, compañía que ya se encargó de rechazar Jaheira por mí. Se tratába sin duda alguna de un lugar de alterne. En una de las habitaciones encontramos el oso de peluche del que nos había hablado Wellyn, el niño cuyo espíritu nos encontramos en Graveyard. Por error nos adentramos en una zona restringida en la que había una especie de celdas. No tuvimos mucho tiempo para salir de allí ante el aviso del guarda, así que finalmente acabamos enfrentándonos a él y a sus compañeros. Aquella batalla fue algo confusa y al finalizarla y hablar con los presos nos dimos cuenta de que algo olía a chamusquina. Fue entonces cuando tomamos la determinación de encontrar la llave de las celdas para liberar a los presos, dos adultos y dos niños. Avanzando por la zona encontramos una serie de arenas de combate, un lugar donde parecía ser que soltaban gladiadores para enfrentarlos con sangrientas bestias. Más adelante estaban las celdas con los animales, protegidos por un guardián. En un principio el plan era convencer al guardián de que estábamos en su bando, pero dada su recelosa contestación no tuvimos más remedio que enfrentarnos a él y a todas las enormes y salvajes criaturas de las que era vigilante. Después de vencerlos a todos, conseguimos la llave y liberamos a los prisioneros (ganando por ello un buen número de experiencia). Todo aquello tomó un nuevo rumbo y los prisioneros tomaron las armas y se enfrentaron a los soldados hasta llegar a combatir con el mismísimo amo del local, el cual fue muerto gracias a nuestra ayuda. Estaba claro que sabíamos lo que hacíamos, así que el líder de los prisioneros que habíamos liberado nos informó de que sabían que había una red que esclavizaba niños y decidimos tomar cartas en el asunto. No
obstante, se imponía un forzoso descanso antes de empezar a tratar de encontrar
a los niños secuestrados. En medio del descanso tuve un sueño en el que
aparecía Imoen, pero que me resultó muy confuso... apenas recuerdo que
sucedía en él. Fuera como fuera, había llegado el momento de emprender la
marcha. En el Copper Coronet encontramos a un tal Korgan dispuesto a unirse a nuestro grupo, pero finalmente decidimos no aceptar su ayuda por el carácter malvado que denotaban sus ojos (si queremos que este personaje se una a nuestro grupo deberemos antes echar a alguno de los cinco que nos acompañan). Fue entonces cuando seguimos investigando por las habitaciones laterales hasta llegar a un tercer piso donde nos encontramos con lo que parecía ser un almacén. Allí tuvimos un complicado combate con el capitán Haegan y sus hombres; cuando lo vencimos le arrancamos una llave que llevaba encima. (Una buena táctica para vencer en este combate si ves que resulta algo complicado, es entrar y antes de sufrir daño volver a salir por las escaleras. Con esta acción conseguiremos que un par o tres de soldados nos sigan y así dosificaremos el combate). Seguimos entonces atravesando la zona y liberando a una serie de niños que había encerrados. (En esta clase de juegos es muy importante hacer uso de un buen número de tácticas. Por ejemplo, en esta zona hay una habitación bastante plagada de enemigos, lo mejor que podemos hacer es acercarnos y lanzar una nube tóxica en el interior, con lo que ellos morirán lentamente sin que nosotros suframos ninguna clase de daño). (En este mismo piso también hay una sala en la que hay un niño encerrado con un par de enemigos bastante complicados. Si lo vemos demasiado difícil podemos usar una táctica que aproveche una cierta carencia de realismo en esta parte. Debemos entrar rápidamente con un solo personaje y hablar con el niño, dándole 100 monedas de oro y diciéndole que no se preocupe que ya ha sido liberado. Entonces deberemos salir rápidamente de la sala y cerrar la puerta detrás de nosotros, dejando de nuevo al niño y a los monstruos encerrados en aquella sala. Así pues, el juego ya dará por salvado el niño a pesar de que sigue preso). Después
de liberarlos a todos volvimos al Cooper Coronet y hablamos con Hendak.
Habíamos ganado un gran número de experiencia y la reputación de nuestro
grupo se había incrementado, poco a poco la fama de nuestras acciones iba
tomando forma. También nos dio algo de dinero, después de lo cual llegó el
momento de echar una siesta para reposar. Volví a tener otro extraño sueño en
el que aparecía Jon Irenicus y empezaba a razonar sobre el poder, la muerte y
como afecta la vida de una persona sobre la vida de los demás. Me incitó a que
hiciera uso del poder que, según él, tenía oculto... en aquél sueño desaté
una lluvia de fuego, pero no recuerdo como. Fuera como fuera, aquello me había
recordado que aún no habíamos encontrado a Imoen, así que debíamos continuar
nuestra búsqueda.
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