Baldur's Gate 2: Shadow of Amn

El arresto de Valygar y la misión de Nalia

Después de pensar durante unos minutos llegué a la conclusión que nuestro próximo destino sería Government. Una vez en el lugar encontramos a una joven en una hoguera a la que unos fanáticos estaban a punto de prender fuego. Decidimos que lo mejor que podíamos hacer en esa situación era salvarla y después de hacerlo nos dijo que se llamaba Viconia y que en agradecimiento se quería unir a nuestro grupo. La verdad es que estuve a punto de aceptar su oferta, pero ya éramos demasiados y no estaba dispuesto a obligar a nadie a abandonarlo.

Después de despedirnos entramos en la prisión que había en el lugar, pero allí no había rastro de Imoen. De hecho, si ella hubiera sido encerrada en la citada prisión no hubiera tardado mucho en escapar, ya que las medidas de seguridad eran prácticamente inexistentes.

Entramos entonces en la casa de Lord Keldorn, donde simplemente tomamos algo de dinero ¿prestado¿. También hablamos con un soldado que nos contó que nuestra compañera no estaba en la prisión porqué era una prisión poco segura, cosa que acabábamos de comprobar por nosotros mismos unos instantes antes.

Un poco más lejos nos encontramos con Madeen, un representante de la orden de Cowled Wizards, más concretamente del Master Tolgerias, que pretendía ofrecernos alguna clase de empleo. Cuando le preguntamos sobre Imoen nos dijo que entráramos en el edificio que se hallaba a su espalda. Dentro entablamos conversación con Bylanna intentando que nos ayudara y esta tan solo pudo contarnos que los Cowled Wizards estarían sometiendo a Imoen a un tratamiento para que controlara su magia e hiciera un mejor uso y que si ya tenía control sobre ella y era buena persona como nosotros afirmábamos, la soltarían muy pronto.

Hablamos entonces con el propio Tolgerias, el cual nos dijo que si hacíamos algo por él nos informaría sobre Imoen. Ya había pasado bastante tiempo desde que Imoen cayó en las manos de los Cowled Wizards, así que decidí aceptar la proposición de Tolgerias sin pensarlo demasiado.

El trabajo que nos propuso fue el de encontrar y arrestar a Valygar Cortala o matarlo si oponía resistencia. Después de advertir a Tolgerias de que no éramos unos asesinos, acabamos por aceptar el trabajo.

Todo sea por Imoen, pensé, y nos dirigimos hasta Docks, donde Yoshimo nos contó que aquella era una zona peligrosa y que lo mejor que podíamos hacer era encontrar a Renal Bloodscalp para no meternos en problemas, ya que él era el jefe de la mafia de ladrones del lugar.

A medio camino un mago chiflado nos atacó y acabamos con él; siempre tenían sucesos extraños por donde quisiera que pasáramos. En una puerta cercana hallamos el cuartel general de Renal y en una mesa cercana una pócima de ladrón maestro. Incité a Yoshimo para que echara un par de tragos y gracias a ello abrimos un incontable número de cofres llenos de pócimas, dinero y gemas.

Después de hablar con Renal y disculparse Yoshimo por su presencia en el territorio (ya que no estaba muy bien vista la presencia de un ladrón ¿autónomo¿), Renal nos ofreció un trabajo del que no nos especificó nada. Debíamos entregar unos papeles a un tal Gorch, en unos almacenes, y él nos dejaría hablar con un tipo que sería el que nos ofrecería el trabajo.

Anomen y Yoshimo tuvieron entonces algún pequeño roce sobre si era lícito o no aceptar el trabajo; no obstante, hablé personalmente con Anomen y le dije que no haríamos nada de lo que nos pudiéramos arrepentir, con lo que se quedó tranquilo por el momento.

Entramos entonces en la casa de Cortala, pero un empleado suyo nos dijo que no estaba y que no sabía donde estaba. En una taberna cercana Jaheira se encontró con un tipo llamado Ployer que decía que ella le había destrozado la vida y comentó algo de un tal Belgrado. Después de eso la hechizó y, aunque ella decía encontrarse perfectamente, tenía pinta de estar enferma.

En aquella misma taberna encontramos una puerta oculta tras la cual había una serie de bandidos y un mago, de los cuales, después de ser vencidos, nos apoderamos del dinero que tenían escondido en un pequeño charco del lugar.

En otra taberna encontramos a Gorch y le dijimos que veníamos a ver a Mae¿Var, enseñándole la carta que teníamos en nuestro poder, pero la puerta del piso superior estaba cerrada, así que no hubo manera de encontrarlo a pesar de que Gorch nos dio permiso para hablar con él.

Por la zona de Docks también vimos como un tal Arrecian mataba a unos bandidos y desaparecía justo después de decirnos algo a lo que apenas presté atención, me estaba acostumbrando a que por allí por donde pasáramos las cosas resultaran ininteligibles. Así pues, me limité simplemente a buscar entre los cadáveres y encontré un documento que hablaba sobre ciertas tiranteces entre varias bandas de ladrones.

También entramos en una casa donde un par de magos y un puñado de criaturas extrañas nos atacaron sin que consiguiera averiguar el porqué. Realmente fue un combate bastante complicado y tuvimos algo de suerte a la hora de acabar con ellos.

Fue entonces cuando decidí que era la hora de volver a visitar Slums y en el Copper Coronet hablamos con Bernard, el cual también observó que Jaheira parecía enferma, aunque ella insistía en que se encontraba perfectamente. Fue entonces cuando Jaheira le preguntó sobre el lugar donde podía encontrar a Belgrade; la respuesta no pudo ser menos desesperanzadora, Belgrade había muerto y lo único que podía decirnos es que buscáramos alguna pista en el nordeste de Slums.

Eso era lo que íbamos a hacer, pero antes necesitábamos descansar un poco. Al poco rato de acostarme volví a tener un extraño sueño en el que aparecía Jon Irenicus y todos mis compañeros de aventuras, yo incluído. En el sueño Irenicus continuaba diciéndome que tenía que liberar mi poder.

Al despertar, Jaheira empezó a encontrarse mal y el odio que sentía hacia Baron Ployer empezó a acrecentarse cada vez más. Decidimos seguir visitando la zona y en una de las casas encontramos a Ployer y pudimos por fin vengar a Jaheira eliminándolo a él y a una serie de magos que invocó para que le ayudaran.

Para ello recuperamos un mechón de pelo de Jaheira que Ployer tenía en su poder y gracias a ello recuperó las fuerzas aunque aún tardó un buen rato en recuperarse del todo.
(Si estos magos resultan demasiado complejos podemos trampear la situación entrando con todo nuestro grupo menos Jaheira para que Ployer no la vea y no invoque a los magos. Así podremos eliminarlo con muchísima más facilidad).

Tomé entonces la decisión de desplazarnos hasta Graveyard para tratar de devolver el peluche al pobre Wellyn. Mientras esperábamos que se hiciera de noche examinamos la zona y acabamos con una horda de arañas además de encontrarnos con Viconia de nuevo, la cual insistía en unirse a nuestro grupo, recibiendo de nuevo una negativa como respuesta.

Cuando por fin cayó la noche le dimos el osito de peluche a Wellyn y su espíritu pudo descansar en paz de una vez por todas. Había llegado el momento de abandonar Graveyard y dirigirnos a City Gates para dejar atrás la ciudad.

En City Gates hablamos con un tal Flydiam que nos solicitó ayuda para su pueblo, cosa que aceptamos de buen grado. Hasta el momento no habíamos rechazado ni una sola proposición y yo sabía que nos sería imposible ayudar a todo el mundo, pero al menos debíamos intentarlo.

Al salir de la ciudad nos dirigimos hacía Umar Hills, donde nos solicitaron que investigáramos una serie de muertes misteriosas. El verdadero objetivo de nuestra visita no era otro que encontrar a Valygar, pero aceptamos esta otra petición por si se presentaba la ocasión de solucionar el problema. Era también una forma de que la gente del pueblo nos tratara bien, ya que antes de partir en busca de Valygar debíamos descansar un poco.

Mientras examinábamos la zona nos topamos con unos soldados de Valygar que nos atacaron y a los que tuvimos que matar. Después de esto encontramos al propio Valygar escondido en una casa cercana y antes de llevárnoslo le dimos la oportunidad de defenderse, queríamos conocer realmente que había sucedido, ya que no dábamos mucha credibilidad a todo aquello que nos pudiera decir Tolgerias, ya que al fin y al cabo los Cowled Wizards eran los que habían atrapado a Imoen y Tolgerias era uno de ellos.

Después de oír su versión decidimos cambiar de bando y prestarle nuestra ayuda yendo con él hasta Slums para liberar a su único antepasado, Lavoc. Para ello insté a Minsc a que nos esperara en el Cooper Coronet y así Valygar se pudo unir a nuestro grupo.

Al salir de la casa y visitar algunas zonas de Uman Hills que no habíamos visto nos encontramos con unos ogros comandados por un tal Mandulf que insistía en que ellos no eran responsables de las muertes que tenían lugar en la zona. De hecho nos propuso que habláramos con el máximo mandatario del lugar para conseguir la paz y así lo hicimos, acabábamos de dar comienzo a un proceso de paz, solo faltaba que los mandatarios llegaran a un acuerdo.

Nuestro destino era Slums, pero Nalia llevaba varios días insistiendo en que había llegado el momento de solucionar el problema por el cual se había unido a nuestro grupo: recuperar las tierras de su familia. Así pues, me vi ligeramente obligado a pasar antes por de¿Arnise Hold para no perder la confianza de Nalia y que nos abandonara irremediablemente. Una vez allí estuvimos planeando como entrar en la fortaleza y Nalia nos dijo que había una entrada secreta y que nos la mostraría.

La entrada de la que nos había hablado se hallaba al sur, oculta en una roca; dentro nos encontramos con Daleson, que nos indicó de forma superficial el número de Trolls, unos 30. A medida que avanzábamos por el castillo íbamos limpiando la zona, aunque cada vez era una tarea más ardua y complicada y cuando por fin conseguimos llegar hasta los controles del puente levadizo nos sentimos aliviados; solo quedaba acabar con unos cuantos enemigos más y de los que quedaban dentro del castillo ya se encargarían los soldados a los que acabábamos de abrir la entrada.

Ya había cumplido mi palabra y Naila continuaba con nosotros, esta vez sin la angustia de pensar en sus tierras. Era el momento de reemprender la marcha y seguir hasta Slums, donde en la entrada nos esperaba un joven que andaba buscando a Anomen y que le contó que su hermana había muerto y que su padre precisaba de su presencia.

Anomen es un hombre con un sentido del honor intachable y decidió que a pesar de todo nos acompañaría, aunque yo le dije a cambio que después iríamos a ver que sucedía en las tierras que lo vieron nacer.

Después del largo viaje se imponía un leve descanso, así que entramos en el Copper Coronet, saludamos a Minsc y después de descansar un rato, fuimos directos hacia la esfera. Allí tuvimos que conseguir una serie de partes de golem para poder construirlo y, una vez activada la máquina de reconstrucción, nos dimos cuenta de que a parte del golem que nos empezó a abrir las puertas, también habíamos conseguido trasladar la esfera a otra dimensión, cosa que no resultaría nada positivo.

Bajando unas escaleras a las que ahora teníamos acceso nos encontramos con alguien con el que teníamos muy pocas ganas de topar, Tolgerias, el hechicero que nos encargó que encontráramos a Valygar y al que habíamos traicionado. Su reacción fue la que cabía esperar: nos atacó con indignación y reproches y, aunque fue un combate muy complejo, conseguimos vencerle.

Solo nos quedaba liberar Lavok, el antepasado de Valygar. La sorpresa llegó cuando nos lo encontramos y nos atacó con rabia diciendo que habíamos llevado la esfera a otra dimensión. En ese momento no entendía nada, el hombre que habíamos venido a salvar se había vuelto contra nosotros.

Fue un combate complicadísimo, porqué la magia de la que hacía gala era realmente poderosa, no había forma de traspasar su escudo de energía y atizarle. No obstante insistimos e insistimos hasta que lo herimos varias veces y fue entonces cuando reaccionó y dijo que se había dejado llevar por fuerzas maléficas y que ahora lo empezaba a ver todo claro.

En ese momento reconoció a su descendiente Valygar y, después de hablar con él unos instantes, nos pidió que consiguiéramos el corazón de un demonio para poder restablecer la energía en la esfera y salir de aquél plano alternativo.

Salimos entonces de la esfera y nos encontramos en un lugar lúgubre y árido en el que solo el fruto de la muerte sería capaz de germinar. Allí fue donde encontramos un demonio, lo vencimos y le arrancamos el corazón.

Reemprendiendo la búsqueda de Imoen

Hablamos con Gaelan Bayle y esta vez nos informó de que sus jefes aceptaban 15.000 monedas para ayudarnos a rescatar a Imoen envés de las 20.000 que nos había solicitado hacía unos días. Como esta vez si que disponíamos del dinero, de hecho teníamos las 20.000 monedas que nos habían solicitado en primera instancia, aceptamos el trato y al pagarle nos dió la llave de una puerta situada en el primer nivel de la Shadow thieve¿s guild.

(Vemos entonces una animación en la que Irenicus ha escapado de sus captores y liberado a Imoen).

Fuimos entonces hasta Docks y entramos en el edificio del noroeste donde, después de dar unas cuantas vueltas, nos encontramos con Aran Linvail, el cual nos dio un par de regalos y nos convocó a esperar a que anocheciera y hablar entonces con una tal Mook.

Así pues, decidimos descansar un poco en una posada cercana y cuando llegó la noche salimos al exterior, donde nos topamos con un joven llamado Sansuki que nos solicitaba ayuda porqué lo perseguían, la verdad es que no tuvimos tiempo de decidir si queríamos prestarle nuestra ayuda o no, porqué sus perseguidores (un par de vampiros y una hechicera) nos atacaron y tuvimos que acabar con ellos para defendernos; fue un combate realmente complicado. Cuando los vencimos, Sansuki nos dio las gracias y desapareció por entre las sombras de un oscuro callejón.

Mientras buscábamos a la tal Mook encontramos el lugar en el que estaba Mae¿Var, el mismo que habíamos estado buscando hacía unos días. Al hablar con él y escuchar como nos solicitaba que robáramos cierto objeto, decidimos que había llegado el momento de dejar claro que no nos mezclaríamos con desechos sociales más de lo necesario y lo matamos a él y a sus hombres. Liberamos entonces de su celda a un tal Kamuzu que llevaba diez años encerrado, el cual, después de agradecérnoslo, se fue.

Cuando por fin encontramos a la dichosa Mook nos dijo que esperáramos y mientras lo hacíamos llegó un tipo llamado Lassal que, después de hablar con ella, la atacó y la mató. Sus últimas palabras fueron algo relacionado con una traición y nosotros, después de acabar con Lassal, fuimos de nuevo a ver a Linvail para contarle lo sucedido.

 

(Una táctica útil si se nos hacen demasiado complicados los dos demonios que hay en la zona, es solo vencer al que está más al sur, solo es necesario vencer a ese para conseguir lo que necesitamos. Así pues, la mejor manera es ir enganchados a la pared, para no toparnos con el otro demonio, que es más complejo de eliminar).

Le llevemos entonces a Lavok el corazón y nos dijo que lo colocáramos donde tenía que estar; una vez hecho restablecimos la energía y volvimos a hablar con él. Habíamos vuelto por fin a Slums y después de cargar con Lavok hasta la puerta de la esfera, murió y descansó por fin en paz.

Fue entonces cuando Valygar me pidió si podía quedarse en nuestro grupo y finalmente le di mi aprobación. Minsc ya no nos acompañaría, pero dado su carácter estaría muy a gusto sin nosotros. Había llegado el momento de descansar un rato, vender todo lo que habíamos conseguido en nuestras últimas peripecias y ponernos de nuevo en macha. Imoen aún seguía presa y Anomen tenía un problema que debíamos solucionar.

Después de hacerlo, este nos dijo que debíamos ir a ver a un par de tipos en la segunda planta del Five Flagons, en la zona de Bridge. Cada vez que nos acercábamos a nuestro objetivo, liberar a Imoen, parecía como si el destino nos apartara del sendero que conducía hasta ella y lo tornara cada vez más escarpado e inaccesible. Fuera como fuera, estábamos obligados a obedecer a Linvail, así que fuimos hasta donde nos había dicho que fuéramos.

A medio camino nos atacaron unos bandidos y cuando los vencimos nos dimos cuenta de que junto a ellos había un hombre en el suelo, moribundo. Apenas podía hablar, pero aún así nos dijo que se llamaba Renfeld y nos pidió que lo lleváramos a Docks, a un edificio del sudoeste custodiado por un tipo llamado Rylock. Teníamos otras cosas a hacer, pero no podíamos dejar tirado Renfeld, así que decidimos que haríamos lo que nos había pedido.

Volvimos sobre nuestros pasos, lo llevamos hasta el edificio en cuestión y sin darnos ningún tipo de explicaciones Rylock se llevo a nuestro acompañante. Cuando nos disponíamos a partir nos topamos con un tal Xzar que nos pidió que rescatáramos a su amigo Montaron, capturado por los tipos a los que acabábamos de entregar a Renfeld.

Todo esto empezaba a marearnos un poco, ya que a cada esquina encontrábamos alguien solicitando nuestra ayuda, pero aun así fuimos a hablar con Rylock y nos dijo que nos dejaría entrar si le hacíamos un favor: eliminar a un mago que había en una casa cercana. Se dio la casualidad de que habíamos eliminado a ese mago hacía unos días cuando nos atacó al entrar en la citada casa, así que nos dejó entrar sin ponernos pegas:nos encontrábamos en el cuartel general de los Harpers.

Una vez dentro los soldados nos advirtieron de que no subiéramos al primer piso porqué era un lugar muy peligroso, no obstante, nosotros hicimos oídos sordos a sus sonoras advertencias y subimos las escaleras. Arriba había algo similar a unos espectros que se abalanzaron sobre nosotros y contra los cuales apenas pudimos defendernos, no obstante, con un poco de suerte y valentía conseguimos finalmente acabar con ellos. En la puerta norte había una cúpula con plantas, de aquella cúpula cogimos el pájaro de Harper.

Se lo trajimos a Xzar y le dijimos que era Monty, que había sido transformado en pájaro. Cuando Xzar trató de devolverle la forma se dio cuenta de que no era Monty y la persona que apareció del pájaro lo mató. Esta se llamaba Lúcete y aunque nos contó los motivos por los que había matado a Xzar, no le prestemos mucha atención y dejé que se marchara; tenía demasiadas cosas en la cabeza como para preocuparme de ello.

Estaba confuso por tantos acontecimientos en tan poco tiempo, así que decidí que debíamos descansar un poco en el hostal más cercano. Cuando tuve las ideas más claras fuimos hacia el distrito de Bridge y a la entrada un tipo llamado Aegisfield nos contó algo acerca de una serie de asesinatos. Jaheira y Naila parecían muy interesadas por el tema, así que si teníamos tiempo haríamos algo para ayudar a esta gente; no obstante, lo primero era encontrar a Jaylos y Caehan en el Five Flagons.

De camino pasamos por una casa llena de trampas y cogimos algunas joyas que más tarde venderíamos. Una vez en nuestro destino subimos al primer piso y encontramos a quién buscábamos. Cuando les dijimos que íbamos en busca de unos traidores parece ser que se dieron por aludidos y nos atacaron, aunque fue fácil para nosotros acabar con ese par de pajarracos. Cuando salimos de la habitación nos encontramos con su contacto y, después de eliminarlo, le robamos una carta que llevaba con él.

Volvimos entonces a hablar con Linvail y, después de contarle lo sucedido, nos encargó una misión que si llevábamos a cabo con éxito al volver de la misma nos encontraríamos con Imoen. En la carta robada hablaba del distrito Graveyard y nuestro cometido era ir hasta allí y acabar con un tal Bodhi y sus secuaces.

Llegados a este punto en el que la liberación de Imoen parecía tan cercana decidimos acceder a tal petición y nos desplazamos hasta Graveyard. Una vez allí nos percatamos por casualidad de que había un hombre enterrado con vida y al desenterrarlo nos contó que tres hombres le habían intentando matar y que la única pista que tenía era un trozo de tela de los ropajes de uno de ellos, trozo que seguidamente nos dio para que lo investigáramos.

Adentrándonos en las entrañas de Graveyard descubrimos una especie de sala egipcia y después de matar una complicada horda de enemigos nos metimos en una entrada secreta que había en dicha sala.

Llevábamos mucho rato dando vueltas por salas eliminando a complicados enemigos y nos empezábamos a sentir débiles, así que descansamos un poco y seguimos, lo único que podíamos hacer para seguir adelante era la táctica del ¿divide y vencerás¿, porqué los enemigos eran demasiado fuertes como para enfrentarnos a un grupo de ellos.

Después de mucho buscar encontramos a un mago llamado Haz, el cual ordenó a un golem que nos abriera una puerta e intentó ayudarnos con su magia, aunque apenas duró unos segundos antes de que el primer enemigo con el que nos cruzamos acabara con él.

Al poco rato nos encontramos con Lassal, el mismo que mató a Mook en nuestra presencia. Cuando nos vio huyó a toda prisa y en nuestro afán por alcanzarle y sonsacarle información nos vimos obligados a enfrentarnos a multitud de enemigos muy complicados y contra los cuales tuvimos que hacer uso de todo nuestro coraje.

Sin duda aquella experiencia fue una de las más terribles que habíamos sufrido nunca, cada vez nos sentíamos más debilitados y habíamos sido presa de una serie de conjuros que habían mermado nuestras habilidades irremediablemente. A pesar de todod conseguimos dar con Lassal, pero de nuevo huyó de nosotros de forma increíble y cuando estábamos a punto de dar de nuevo con él las fuerzas nos fallaron estrepitosamente. Viendo que nos era imposible seguir avanzando decidimos volver sobre nuestros pasos y dirigirnos hasta una posada en el distrito de Slums. Una vez en ella descansamos, vendimos todo lo que habíamos ido recopilando, compramos unos cuantos objetos y nos empezamos a plantear cual sería nuestro siguiente paso.

Mientras meditaba que hacer, Amoen me recordó irritado que había prometido que iríamos a su lugar de origen para ver como había tenido lugar la muerte de su hermano. Nuestra situación era crítica, debíamos encontrar un remedio para volver a recuperar nuestra fuerza y vitalidad, fuerza y vitalidad que el sueño no parecía devolvernos.

Así pues, había llegado el momento de elegir si volver a hablar con Linvail, intentar de nuevo dar con Lassal en Graveyard, ayudar de una vez por todas a Anomen o centrarnos únicamente en la búsqueda de un antídoto contra los males que corrompían nuestros miembros.

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